Nos hacen llegar una cabeza de cerdo a la que le falta uno de los dos pabellones auriculares. En su lugar se aprecia una cicatriz. Al hacer secciones del tejido se aprecia que el conducto auditivo está presente.

Se quiere descartar si puede ser consecuencia de un proceso infecto-contagioso. El veterinario de la explotación comenta que se trataba de lechones que presentaban lesiones en la punta o en la base de la oreja.

El caso hace pensar en una necrosis de la punta de las orejas que progresa y finalmente se termina necrosando todo el pabellón auricular. Es habitual que se den fenómenos de canibalismo cuando aparecen lesiones iniciales. Si fuera algo infecto-contagioso que generara cianosis y subsiguiente necrosis, suele ser generalmente bilateral y se observarían otros signos y lesiones. Parece probable que inicialmente haya habido una herida (traumatismo) o canibalismo (mordeduras iniciales y canibalismo subsiguiente), pero a nivel de matadero ya se observaría sólo cicatriz. Se descarta, en cualquier caso, que se trate de una malformación congénita.

Se describe el síndrome de la oreja necrótica (o Espiroquetosi ulcerativa de la oreja) que comenzaría con una lesión de piel que se podría infectar inicialmente con Staphylococcus hyicus y, más adelante por estreptococos o espiroquetas más virulentos. Lesiones de sarna por Sarcoptes scabiei también podrían iniciar el proceso.
Puede llegar afectar hasta un 80% de los animales de la corralina y ser uni o bilateral. En caso de necrosis muy extensa puede llegar a desaparecer completamente el pabellón auricular.

A varios cerdos de la misma explotación les faltaba uno o los dos pabellones auriculares.

A varios cerdos de la misma explotación les faltaba uno o los dos pabellones auriculares.

Se realizan secciones del tejido por debajo de la cicatriz (dos flechas, a la izquierda) en el lugar donde estaba el pabellón y se observa que el conducto auditivo (una flecha, a la derecha) todavía está presente, aunque bastante profundo .

Se realizan secciones del tejido por debajo de la cicatriz (dos flechas, a la izquierda) en el lugar donde estaba el pabellón y se observa que el conducto auditivo (una flecha, a la derecha) todavía está presente, aunque bastante profundo .

Es un hallazgo relativamente frecuente. Imagen de otro caso recibido anteriormente del mismo matadero.

Es un hallazgo relativamente frecuente. Imagen de otro caso recibido anteriormente del mismo matadero.

Tres cerdos en diferentes estadios de afectación del síndrome de la oreja necrótica. Imagen tomada en granjas.

Tres cerdos en diferentes estadios de afectación del síndrome de la oreja necrótica. Imagen tomada en granjas.