En una canal de cerdo, macho, de raza cruzada, de 6 meses de edad los inspectores observan un cambio de coloración de las vértebras y el esternón acompañado de una pérdida de consistencia de la médula ósea.

El estudio histopatológico evidencia una proliferación neoplásica de células redondas que ocupa prácticamente la totalidad del espacio de la médula ósea.

La inmunopositividad de las células neoplásicas frente a CD20 indica que se trata de células B. Este marcador no está presente en las células plasmáticas, por lo tanto nos permite descartar un plasmacitoma o un mieloma. El diagnóstico más apropiado en este caso es el de Leucemia de células B. El linfoma se descartaría ya que no se han observado infiltración o tumoraciones en órganos extramedulares. Por lo tanto entendemos que el proceso estaría restringido a la médula ósea y, muy probablemente, a la sangre.

 

La médula ósea del esternón presenta una coloración pálida (A) en comparación con un animal sano (B).

La médula ósea del esternón presenta una coloración pálida (A) en comparación con un animal sano (B).

Esta alteración se aprecia también a nivel de las vértebras (A) en comparación con un animal sano (B).

Esta alteración se aprecia también a nivel de las vértebras (A) en comparación con un animal sano (B).

Histológicamente se aprecia una proliferación neoplásica que ocupa la totalidad de la médula ósea (A). A mayores aumentos se observa que se trata de células redondas, de origen linfoide (B) que, mediante inmunohistoquímica, se identifican mayoritariamente como células B debido a la positividad frente a CD20 (D) y negatividad frente a CD3 (C).

Histológicamente se aprecia una proliferación neoplásica que ocupa la totalidad de la médula ósea (A). A mayores aumentos se observa que se trata de células redondas, de origen linfoide (B) que, mediante inmunohistoquímica, se identifican mayoritariamente como células B debido a la positividad frente a CD20 (D) y negatividad frente a CD3, un marcador de células T (C).